En el último siglo, han llegado a nuestras vidas
una alta variedad de tecnologías (diversión, entretenimiento, utilidad…). Estas
tecnologías influyen cada vez más en el proceso educativo dejando un poco al
lado la calle y los grupos de amigos.
Desde la etapa
infantil es necesario que en el campo de la tecnología y en el de los amigos y
la calle, conjugar el control parental, con el acompañamiento y diálogo
prevaleciendo también en la adolescencia.
Es tanta la influencia recibida por los medios de
comunicación, que los jóvenes no distinguen la realidad de la ficción,
liberando de cargas a los padres de su parte de responsabilidad. En la sociedad
de bienestar que tenemos hoy en día, tenemos de todo, los chicos tienen de
todo. El acceso a Internet es tan fácil y sin
restricciones que hace que la juventud por primera vez supere el nivel de
conocimientos de sus progenitores con la información que tienen. A la hora de
la verdad, los jóvenes saben mucho de Internet pero no de la vida, nos dejamos guiar
por lo más fácil.
El hecho de tenerlo todo hoy en día, nos hace que
cada vez lo tengamos desde más pequeños (móvil, TV en el cuarto…). En principio,
las nuevas tecnologías aparecen como un signo de progreso. Son instrumentos de información y cálculo más rápidos que los
tradicionales y que están en continua evolución. Las nuevas generaciones tienen
la mentalidad de las TIC, bien utilizadas las nuevas tecnologías ofrecen
grandes posibilidades para la educación. La realidad es que, la mayoría de
jóvenes utilizamos esta herramienta como entretenimiento y contactos. Es
sorprendente como tantísimos jóvenes pasan horas y horas en el ordenador sin
saber hacer nada de provecho.
Una salida
negativa que le damos a Internet, es cuando lo utilizamos como desfogue, como
venganza, como una manera de ridiculizar o hacer daño a alguien a través de las
páginas sociales. Muchas veces pensamos que controlamos toda la información que
vemos o por donde navegamos sin darnos cuenta de los problemas que podemos
causar a alguien o a nosotros mismos. Para evitar esto, es necesario el control
de los padres que debemos de tener desde que somos pequeños y empezamos a
navegar por este gran mundo, hacemos de esto una cuestión de familia.
Lo mismo pasa
con los móviles, nos hacemos dependientes de estos aparatos sin hacer un uso
aprovechable de éstos, el uso simplificados de “whatsapp” nos dificulta aprender a
redactar correctamente.
En cuanto la
tele, es un sistema de transmisión muy importante y significativa desde que el
niño es pequeño, tiene su parte negativa, la tele es considerada como un
“demonio” que transmite contenidos manipulados, personajes que dicen
barbaridades, comportamientosantieducativas. Por otro lado, su parte
positiva es el gran poder que tienen de seducción, se reflejan comportamientos
que luego son imitados. Existen programas con distintos objetivos y para
determinadas edades, estos influyen en la forma de actuar de quienes los ven.
Por eso mismo, existen programas adecuados para distintas edades, los padres
deben promover su buen uso y evitar los abusos hasta la adolescencia, si no,
los padres son tan culpables como ellos.
Todo lo mencionado anteriormente, ha llegado ha realizarse varios debates sobre los ordenadores que dio la junta, modificando la intención y su verdadero uso. Se dieron como
instrumento esencial de trabajo en casa y se usaron mayoritariamente para chatear y en otros
casos para páginas indeseables llegando a un conflicto entre padres y profesores.
Un claro ejemplo lo he vivido yo con mi hermano de 11 años cuando llegó a casa
con el ordenador y con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que en vez de
ayudar le había perjudicado. En ese momento se creo un conflicto entre mis
padres y su profesora y es que, si nunca se había impuesto esta medida ¿por qué
había que imponerla ahora? Para saber usar el ordenador y aprender habilidades,
se implantan las clases de informática vigilada en centros y otras alternativas
sin necesidad de repartir ordenadores en vez de usar este dinero para otras
actividades más reforzantes.
Ante la poca costumbre que tienen los padres en este mundo del Internet,
cada vez más las madres se ponen al día. Las situaciones crudas de la vida que
se muestran en programas, muchas veces es mejor evitar algunas situaciones que
no traen consigo ningún fin y en otras, es positivo descubrir situaciones
televisivas juntos en familia afrontando que lo que sale en la tele es una
realidad. Gracias a esto, poco a poco los hijos ganarán confianza con sus
padres y tendrán la cabeza amueblada sobre como es la vida y las cosas que
ocurren en esta vida, variando de la madurez de cada uno.

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